Este artículo, escrito por Milano_, es la primera parte de dos entregas, en las que el usuario opina sobre la ruptura en la negociación del Covenio Colectivo de los pilotos de Iberia  Fernando Conte, el presidente de Iberia Justo Peral, el jefe de la sección sindical Sepla-IberiaLos pilotos de Iberia están cansados. Están hartos de que la dirección de Iberia tome a sus pilotos como "chivo expiatorio" de todos los males de la compañía. Y también están nerviosos y descontentos por unas negociaciones interminables por un preacuerdo que no gusta a todos los pilotos. El nerviosismo está provocando reacciones de todo tipo, y cada vez se oye con más fuerza quienes reclaman movilizaciones al Sepla.

Por su parte el sindicato, que cuenta con el equipo más dialogante y negociador que se recuerda, se mueve con pies de plomo para evitar entrar en un callejón sin salida. La Ley de Navegación Aérea es muy estricta y no acepta medidas de fuerza como la huelga de celo, por lo que el sindicato sólo pide a sus afiliados que exijan el cumplimiento del Convenio Colectivo.

El talante y la experiencia de Justo Peral, jefe de la sección sindical de Sepla-Iberia, no está pudiendo con la dureza de los interlocutores de Iberia. La dirección se muestra intransigente e implacable, y en ocasiones utiliza tretas que desestabiliza la negociación hasta el punto de la ruptura para, a continuación, recomponer el escenario. Muchos se preguntan cómo puede beneficiar a Iberia retrasar la firma del acuerdo.

¿A QUIÉN BENEFICIA NO FIRMAR?

Iberia no tiene prisa en firmar, el tiempo corre a su favor. Desde que la fusión Vueling-ClickAir se aprobó, la compañía está dirigiendo la nueva low cost desde Velázquez, sin intermediarios. Los planes de crecimiento de la nueva aerolínea pueden ser extraordinarios si logra introducir aviones y tripulaciones en la T4 sin restricciones. Y entonces ¿qué fuerza tendrán los pilotos de Iberia?. Cuidado con la política de hechos consumados, en este país hay barra libre para imponer cambios sin consenso.

Pero volvamos al preacuerdo. ¿Por qué se rompen las negociaciones de algo que ya estaba negociado? El Sepla acusa a Iberia de reabrir continuamente aspectos ya redactados o acordados, mientras la compañía, por su parte, asegura que sólo quiere firmar lo que se redactó en enero.

EL PREACUERDO Y EL PLAN DIRECTOR

El preacuerdo se firmó el 22 de enero de este año, en el marco de un Plan Director que preveía una reducción de la oferta en un 1’7%. Sin embargo esta cifra se revisó posteriormente, llegando a un histórico 4% (parecido a 2001, cuando el atentado del 11-S), recortando las necesidades de pilotos y aviones para Iberia.

Ante este nuevo panorama, el Sepla reclamó una revisión al preacuerdo para que los pilotos entre 60 y 65 años no pudieran volar al 100%, y manteniendo la oferta de hacerlo al 50% o jubilarse, como hasta ahora. Los copilotos obtendrían de esta manera la posibilidad de progresar profesionalmente a pesar de la reducción prevista. Mientras, Iberia vio en esta revisión al preacuerdo una oportunidad para intentar arañar ventajas en otros conceptos.

Adicionalmente el Sepla tuvo que tragar con una noticia que no ponía las cosas fáciles. Mientras Iberia exigía a Sepla congelación salarial en los años 2005 y 2006 "como el resto de trabajadores", la dirección negociaba a escondidas con los sindicatos de tierra una subida del IPC en 2008 del 3’5%, dos puntos más que los pilotos. Esto provocó un cierto malestar entre los pilotos y enturbió aún más las negociaciones.