Richard Reid, el hombre que el sábado trató de hacer estallar una bomba en un vuelo París-Miami, podría estar conectado con Al Qaeda. Varios prisioneros de guerra en Afganistán lo han reconocido. El FBI cree que no actuó solo.

Las células dormidas de Al Qaeda en Europa podrían haber planeado el atentado del pasado sábado contra un B-767 de American Airlines, que cubría la ruta entre París y Miami. Richard Reid, el presunto terrorista que no llegó a activar la bomba, ha sido reconocido por varios prisioneros de guerra capturados por los americanos en Afganistán.El Gobierno estadounidense no tiene confirmación independiente de que Reid sea miembro de Al Qaeda. Los prisioneros de guerra, al ver su fotografía, han asegurado que se preparó en los campos de entrenamiento que la organización que dirige Ossama Bin Laden tenía en Afganistán. Aun así, el FBI admite que los prisioneros a los que está interrogando no digan la verdad. De todas formas, a medida que aflora el pasado de Reid, más claro está que frecuentaba los círculos europeos del radicalismo islámico. En Londres, por ejemplo, a finales de los años noventa, frecuentó la mezquita de Brixton, al sur de la capital. Allí se cruzó y, posiblemente, coincidió con Zacarias Moussaoui, detenido en Alexandria (Virginia) y acusado de haber sido el terrorista número veinte del atentado del 11 de septiembre.

Abdul Haqq Baker, presidente de la mezquita, ha declarado a la prensa que Moussaoui, un francés de origen marroquí, fue expulsado por ser demasiado radical. Al dejar la mezquita se unió a las organizaciones extremistas que defienden la guerra santa. Richard Reid parece que siguió el mismo camino. La mezquita de Brixton le parecía demasiado moderada para el islamismo que había aprendido en prisión. Reid era un pequeño delincuente y había pasado por varias cárceles del Reino Unido. Entre rejas descubrió el islam y se convirtió.

Ciertas informaciones, no confirmadas por el FBI, sitúan a Reid en la órbita de Tabliq, un grupo islámico radical con muchas conexiones en las islas Comores, Sudán, Arabia Saudí, Irán y Egipto, y, por tanto, también con Al Qaeda. Tabliq es muy activo, asimismo, en Francia, donde dispone de una buena cantera entre los jóvenes musulmanes de los suburbios pobres, segregados y conflictivos de las grandes ciudades.

De estas circunstancias, el FBI deduce que Reid no actuó solo y que las mismas células en Alemania, España y otros países que contribuyeron al 11 de septiembre podrían haberlo ayudado a cometer el atentado en el Boeing de American Airlines.

A Abdul Haqq Baker no le cabe la menor duda de que Reid no era más que el peón ejecutor de un plan ideado por otros. Al ´Times´ de Londres ha declarado que ´no tiene la capacidad de pensar que ‘voy a coger unos explosivos, sé dónde conseguirlos y los colocaré en mis zapatos’´. Reid subió el sábado pasado al vuelo 63 de American Airlines con dos bombas en sus zapatillas de deporte. En medio del Atlántico trató de hacerlas estallar con una cerilla. A bordo iban 197 personas. Varios pasajeros, sin embargo, consiguieron reducirlo y el Boeing, escoltado por dos cazas F-15, realizó un aterrizaje de emergencia en Boston.

Reid llevaba 140 gramos de explosivo plástico en las zapatillas. ´Suficiente para causar un desastre´, según un portavoz del FBI. Estaba mezclado, además, con una sustancia inflamable. De esta forma no necesitaba un detonador, que requiere baterías y que podría haber sido detectado en los controles de seguridad del aeropuerto Charles de Gaulle de París. Si, en lugar de utilizar cerillas, Reid hubiera tenido un mechero, la bomba, seguramente, habría estallado. El FBI aún no ha identificado el explosivo, pero cree que se trata de Semtex o Petn, dos variantes del C-4, fácil de conseguir y muy utilizado por Al Qaeda.

La bomba era mucho más sofisticada de lo que se pensaba en un principio. Esta sofisticación, unida a la torpeza que Reid demostró para ejecutar el plan, llevan al FBI a pensar que<