El joven de 15 años había robado la avioneta de una escuela y consiguió empotrarla en la sede de un banco antes de que llegaran dos F-15 de la Guardia NacionalLa policía de Tampa, en Florida, rescató el pasado domingo el cuerpo sin vida de Charles Bishop, de 15 años, del interior de una torre del Bank of America, donde el sábado por la tarde incrustó la avioneta Cessna 172 que pilotaba.

El muchacho robó el aparato de un aeropuerto cercano donde acudía a tomar clases de piloto y durante más de una hora puso en alerta a las autoridades militares de Florida, que temían que protagonizara un ataque similar al del 11-S. Una vez rescatado su cuerpo, las autoridades localizaron en uno de sus bolsillos una nota suicida, en la que el joven expresaba su simpatía por el líder del entramado terrorista Al Qaeda, Osama bin Laden, y por los atentados contra Nueva York y Washington.

Según informó el jefe de la policía de Tampa, Bennie Holder, la nota estaba escrita a mano y apenas ocupaba cuatro párrafos. «En este momento no tenemos información sobre una eventual conexión de Bishop con cualquier organización terrorista», señaló. «Todo indica que se trata de un joven con problemas que ha actuado solo, sin ayuda de nadie», según la información de El Mundo.

Bishop aprovechó un despiste de su instructor para subir en el aparato y despegar sin la autorización de la torre de control del aeropuerto Clearwater de St. Petersburg, cercano a Tampa. Bishop llevaba desde los 13 años tomando clases de aviación y, según los maestros y el jefe de la policía de Tampa, era «un buen piloto que sabía manejar perfectamente un aparato».

Durante su vuelo con la Cessna robada, Bishop sobrevoló la base de McDill, en Tampa, desde donde se organiza la guerra en Afganistán. Inmediatamente, el Comando Aéreo Central Conjunto ordenó que dos aviones F-15 salieran a darle caza desde la base de Homestead, en Miami.

Los aparatos militares llegaron a Tampa cuando el muchacho había chocado ya contra el edificio, en el que había unas 50 personas que resultaron ilesas. La avioneta quedó colgada de una oficina de la planta del piso 28 y los bomberos tuvieron que utilizar poleas y grúas para desmantelarla.

La tardanza en la llegada de los cazas fue atribuida a la misma razón que causó el retraso de los aviones interceptores enviados el 11 de Septiembre, que llegaron a las Torres Gemelas ocho minutos después de que los dos aviones civiles se empotraran contra los edificios: fueron enviados desde una base demasiado distante y tras una complicada burocracia.

«La operación de respuesta estaba en proceso cuando la avioneta se estrelló contra el edificio», dijo al The Miami Herald un funcionario de la Oficina Nacional de Seguridad Aérea, quien agregó que la operación «es demasiado larga y lenta» para informar, dar la alerta, coordinar y poner en el aire aviones interceptores.