El resultado de explotación fue de 4,9 millones y la facturación creció más del 5 por ciento La compañía de bandera, que hace poco más de un mes alertó de que la cuenta de explotación iba a arrojar pérdidas de entre 4.000 y 8.000 millones de pesetas, ha recuperado sus constantes vitales en diciembre, un mes en el que el tráfico ha repuntado un 2 por ciento, para cerrar el año con un resultado de 4,9 millones de euros.

En todo caso esta cifra es 12 veces inferior a la conseguida en 2000, cuando el grupo ganó antes de impuestos y extraordinarios 65,79 millones de euros (10.946 millones de pesetas).

La evolución de esta magnitud viene marcada por el incremento de los gastos, que aumentaron un 7%, hasta los 4.731 millones de euros (787.174 millones de pesetas). Dentro de esta rúbrica, los que más suben son los de combustible, un 10,5%, un porcentaje en cualquier caso inferior en 10 puntos porcentuales al previsto inicialmente por Iberia (unos 5.000 millones de pesetas) debido a la caída del crudo y las coberturas de precio logradas por la aerolínea.

Otra partida que se dispara es el coste de los seguros. Sólo en el último trimestre la desviación sobre el presupuesto fue de 18 millones de euros (3.000 millones de pesetas).

Finalmente, el resultado neto de 2001 arroja un saldo positivo de 50,19 millones de euros (8.351 millones de pesetas), el 75 por ciento menos respecto al periodo contable anterior. El grueso de esa cifra proviene del crédito fiscal acumulado por la empresa.

La facturación del grupo aumentó un 5,5 por ciento, hasta los 4.735,9 millones de euros (787.990 millones de pesetas). La cifra de negocio a través de Internet se duplicó hasta los 12.500 millones de pesetas (72 millones de euros), con la venta de unos 400.000 billetes.

Irala calificó el ejercicio 2001 como el “más complicado” desde que preside la compañía (julio de 1996) por acontecimientos tanto internos como externos (en alusión a la huelga de pilotos del verano y los atentados del 11 de septiembre).

El que Iberia haya obtenido beneficios, “algo que parecía inalcanzable después del 11 de septiembre”, se debe, según Irala, a “la rapidez con que se tomaron las medidas adecuadas”, a que ya tenía previstos los mecanismos necesarios ante una crisis y al relativo buen comportamiento de la demanda en diciembre.

No obstante, el presidente de la compañía reconoció que la consecución de beneficios netos de 50,19 millones de euros ha sido posible gracias a la aplicación de un crédito fiscal que la empresa tiene como consecuencia de los cinco años, entre 1991 y 1996, que la empresa tuvo pérdidas. “Este era el último ejercicio en que nos lo podíamos aplicar”, afirmó Irala.

El presidente señaló que Iberia cuenta con una tesorería que le permitiría sobrevivir 72 días sin operación. Esta casa “es seguramente de las más saneadas que existen en el sector”. Irala cree que este es un factor diferencial importante en un momento en el que la crisis puede obligar a las empresas a tirar de sus reservas “y algunas no tendrán”.

Refiriéndose a los datos operativos, Irala señaló que el tráfico aumentó en el mes de diciembre un 2,4%. En términos anuales la oferta anual creció un 7,7 por ciento (dos puntos por debajo de lo previsto debido al recorte de la capacidad) y la demanda un 3,3 por ciento (dos puntos menos que la media registrada antes de los atentados).

Irala respondió a distintas preguntas sobre el proceso de consolidación del sector aéreo europeo que se augura como escenario para la salida de la crisis. Señaló que es más que probable que se produzcan nuevas desapariciones de compañías de bandera “que no han hecho sus deberes”. Sin embargo, señaló que falta aún tiempo para que se produzcan fusiones entre aerolíneas.

Además, el presidente de la compañía reconoció su preocupación por los acontecimientos que vive Argentina, pero aseguró que “en un momento de crisis como el que vivimos las rutas entre Latinoamérica y España están viviendo un incremento de pasajeros”.