La Unión Europea (UE) apoya el programa de auditorías que la OACI quiere que aprueben los 144 países asistentes a la conferencia que se celebra en Montreal. La UE considera imprescindible «instaurar un programa de auditorías de seguridad de la OACI El punto fundamental de la agenda de la reunión es la aprobación de auditorías obligatorias en los 187 países miembros de la OACI que evaluarán la seguridad de los sistemas de aviación civil de cada nación.

Las auditorías tendrían que estar terminadas en el 2004 y señalarían las posibles deficiencias «en la implementación de los estándares de seguridad del OACI».

De momento, la Unión Europea (UE) apoya el programa de auditorías que la OACI quiere que aprueben los 144 países asistentes a la conferencia que se celebra en Montreal. La UE considera imprescindible «instaurar un programa de auditorías de seguridad de la OACI que sea, además de universal, transparente y autónomo».

La UE también apoya, «sin reserva, cualquier medida que la OACI pueda tomar para reforzar sus anexos, especialmente en todo lo referente a la integridad de la aeronave en caso de su apoderamiento ilícito o de amenaza de su destrucción en vuelo».

Pero el mayor escollo del plan es que muchos estados, tal y como ha reconocido el presidente de la OACI, Assad Kotaite, no tienen la capacidad para pagar el coste de poner al día sus sistemas de seguridad. «No estamos preocupados por los países desarrollados sino por las naciones en vías de desarrollo. El eslabón más débil de la cadena puede afectar al más resistente», ha afirmado Kotaite.

La OACI ha cifrado en 17 millones de dólares el coste para la organización del programa de auditorías.

Lo que nadie se atreve a valorar es lo que los estados miembros tendrán que pagar para incorporar sistemas de seguridad, como detectores de explosivos en aeropuertos o tecnologías biométricas para la identificación de pasajeros, que les permitan pasar las auditorías de la OACI.

Sólo en Estados Unidos, las medidas de seguridad adoptadas tras el 11 de septiembre han costado alrededor de 112 millones de dólares, declaró Kotaite.

El plan de la OACI -una organización dependiente de las Naciones Unidas cuya misión es garantizar la seguridad de la aviación civil a nivel mundial- para responder a los ataques terroristas del 11 de septiembre se basa en el esquema aplicado con éxito en el pasado a otros aspectos del funcionamiento de la aviación civil.

El problema es que el transporte aéreo mundial no tiene demasiado margen de error frente a su mayor crisis desde la Segunda Guerra Mundial con pérdidas económicas astronómicas y despidos masivos.

Por ello, el otro punto fundamental de la agenda de la reunión es la revisión del impacto económico de los sucesos del 11 de septiembre así como la seguridad y medidas económicas iniciadas por los gobiernos para restaurar la confianza en el transporte aéreo.

Kotaite ha revelado que las compañías aéreas ha perdido 120.000 puestos de trabajo y 10.000 millones de dólares desde septiembre mientras que la industria aeroespacial tuvo que despedir a 170.000 empleados debido a pérdidas de 7.500 millones de dólares, unas cifras similares a las ofrecidas por otras organizaciones.

Recientemente la Organización del Trabajo Internacional señaló que los ataques del 11 de septiembre fueron «la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial» para el sector de la aviación y estimó que la crisis ha producido la perdida de 400.000 puestos de trabajo en todo el mundo.

Por su parte la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) estima que las pérdidas económicas del sector desde el 11 de septiembre han sido entre 7.000 y 11.000 millones de dólares, en comparación con los 2.600 millones de dólares de beneficios del 2000.