La nuevas directrices suprimen la respuesta pasiva contra los terroristas y les insta a actuar como un equipo coordinado.La nueva Ley de Seguridad Aérea aprobada por el Congreso el pasado noviembre y autorizada por el presidente, George Bush, obligó a las aerolíneas norteamericanas a modificar sus programas de entrenamientos para pilotos y tripulantes de cabina para adaptarse a las nuevas directrices de la FAA orientadas responder a posibles ataques terroristas.

Estas nuevas directrices suprimen la respuesta pasiva contra los terroristas y les insta a actuar como un equipo coordinado, informar clara y concisamente sobre la situación de amenaza; estar atentos ante cualquier comportamiento sospechoso de pasajeros y tomar tierra tan rápidamente como sea posible ante una situación de secuentro o en previsión de ésta.

Tras el diseño de los nuevos entrenamientos, la FAA cuenta con 30 días para aprobarlos o recomendar cambios. Después de la aprobación, las compañías aéreas tienen seis meses para entrenar a los pilotos y a la tripulación. Además, la FAA está reclutando a agentes armados que viajarán en los vuelos para evitar cualquier atentado.

Además, con la nueva Ley de Seguridad Aérea se otorga al Departamento de Transporte (DOT) la autoridad para armar a los pilotos y el sindicato de pilotos Alpa está presionando para su aprobación. Por otro lado, los 429 aeropuertos de Estados Unidos contarán con 30.000 nuevos agentes en una plazo de nueve meses, que integrarán la nueva Agencia de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (TSA), y que reforzarán los controles de seguridad.