Una abrumadora mayoría vota expulsar los pilotos responsables del cierre patronal de Iberia. Los pilotos de Iberia se reunieron hoy en Asamblea Extraordinaria para votar la expulsión del SEPLA del actual Director de Operaciones y piloto de Iberia, Enrique Pérez de Villaamil, así como otros pilotos de esta misma dirección responsables del cierre patronal que vivió Iberia en julio del año pasado.

A la Asamblea se presentaron 600 pilotos y tras la votación, 571 de ellos votaron a favor de la expulsión, mientras sólo 2 lo hicieron en contra.

El ambiente de enfrentamiento entre la Dirección de Operaciones y los pilotos se mantiene desde hace más de un año, aunque últimamente las relaciones han empeorado por no respetar Iberia algunos derechos recogidos en el Convenio Colectivo de los pilotos.

En la Asamblea quedó manifiesta la disconformidad de parte de los pilotos, que reclamaban una actuación más enérgica a sus representantes sindicales. Por su parte la Sección Sindical de Iberia baraja la posibilidad de presentar una huelga legal para las próximas fechas, aunque prefiere una solución menos drástica y agotará todas las vías de diálogo antes de tomar la decisión.

En los últimos días la Dirección de Operaciones ha expedientado a 6 pilotos con suspensión de sueldo y empleo durante quince días por no aceptar un cambio en la línea en ejecución y sigue sin contar con otro profesional desde hace cuatro meses por informar sobre el desprendimiento de una parte de fuselaje que se desprendió en mitad del Atlántico.

Por otra parte mantiene el enfrentamiento contra otro piloto al que se ha cambiado a una flota inferior tras reincorporarse de una baja médica, quedando inactivo y a la espera de curso durante casi un año.

La situación en Iberia es especialmente crítica porque en las próximas semanas se decidirá la entrada de la compañía en el selecto grupo Ibex35, sustituyendo Telepizza. Aunque nadie duda de que un posible anuncio de huelga no modificaría la decisión de entrada, se detecta cierto nerviosismo en la dirección de la empresa por un problema que ya dura demasiado tiempo.

La situación es especialmente complicada, porque la actual Dirección de Operaciones ha garantizado sus propios cargos con contratos blindados y fuertes indemnizaciones. Por ello cualquier cambio en el equipo de dirección supondría un elevado coste para la compañía, mientras que la continuidad del equipo desembocará previsiblemente en nuevas movilizaciones de los pilotos.