Se desconocen las causas del siniestro, que se produjo ayer poco después de que el avión despegara del aeropuerto de Taipei, con destino a Hong Kong.Un Boeing 747-200 de la compañía taiwanesa China Airlines se precipitó contra el mar desde 10.000 metros de altura cuando sobrevolaba la zona de las islas Pescadores, 50 kilómetros al oeste de Taiwan, poco después de haber despegado del aeropuerto de Taipei con destino a Hong Kong. El aparato llevaba a bordo 225 personas (209 pasajeros y 16 tripulantes) de entre los que se descarta que haya habido supervivientes.

El avión, un Boeing 747-200, tenía 22 años de antigüedad y realizaba su último vuelo para la línea aérea taiwanesa, ya que acababa de ser vendido a una compañía tailandesa. Recientemente había sido sometido a revisión.

El aparato desapareció de las pantallas de radar de la torre de control del aeropuerto Chiang Kai-shek de Taipei unos 40 minutos después de su despegue y en ningún momento transmitió información sobre dificultades ni envió mensaje de socorro alguno. El tiempo era bueno en la zona y con gran visibilidad.

Las autoridades taiwanesas han ordenado una investigación sobre las causas del accidente. Testimonios de algunos pescadores de la zona señalan que vieron caer al mar trozos del aparato, lo que avala la hipótesis de que el avión estallase en pleno vuelo. Esto unido a la altura desde que se precipitó al mar hace aventurar a las autoridades de la Aviación Civil de Taiwan la imposibilidad de que haya habido supervivientes en esta catástrofe aérea, que es la más grave que ha conocido Taiwan hasta el presente.

Por el momento han sido recuperados en el mar 10 cadáveres y han sido localizados más de cien cuerpos. Las autoridades de la República Popular China, que han enviado un mensaje de condolencia a Taiwan, se han ofrecido a cooperar en las tareas de rescate.

De los 206 pasajeros que viajaban en el Boeing 747-200, 189 son de Taiwan, cinco de Hong Kong, dos de Singapur, uno de nacionalidad suiza y el resto de Macao, según informó ayer CAL.