Un Airbus A300-600 de American Airlines que cubría el vuelo Nueva York-Santo Domingo se estrelló el pasado 12 de noviembre en el barrio neoyorquino de Queens, minutos después de despegar, lo que causó la muerte de 265 personas.

Se cree que la posible causa del accidente es un fallo en el timón de cola del aparato, que se desprendió poco antes de que el Airbus se estrellase, aunque no se ha determinado por qué sucedió ese extremo. Las autoridades de aviación civil estadounidense (FAA, en inglés) han ordenado inspecciones visuales de las colas de esos aviones, pero no han pedido que se deje en tierra a los Airbus A300.

American Airlines expresó que no cree que haya necesidad de dejar de utilizar esos aviones, tras las investigaciones realizadas por el Consejo Nacional de Seguridad en el Transporte. ´Nada de lo examinado en la flota de Airbus…sugiere que haya necesidad de dejarla en tierra´, apuntó la compañía. Unos 70 pilotos han suscrito un borrador en el que recomiendan que se quede en tierra la flota de Airbus A300 hasta que se determine la causa definitiva del accidente del vuelo 587 y ´la forma de evitar un suceso similar, y se realice una prueba definitiva para inspeccionar a fondo la integridad estructural de los estabilizadores verticales de los restantes 34 Airbus A300´.

La aparente causa del accidente del Airbus A300 de American fue la pérdida, por parte del aparato, de los estabilizadores verticales del timón de cola.

El vicepresidente de la Asociación de Pilotos, Robert Sproc, ha explicado que ´tienen poca confianza en las normas aceptadas por la industria sobre las inspecciones visuales´.

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