El Director de Operaciones de Iberia analiza en una entrevista publicada en OPS todos los puntos candentes de una de las direcciones más conflictivas de IberiaEl Director de Operaciones de la Compañía Iberia, Enrique Pérez de Villaamil Sierra, en una entrevista de ocho páginas publicada en el número 14 de la revista OPS que edita dicha Dirección afirma que “nunca se puso en entredicho la seguridad de las operaciones de vuelo de la Compañía Iberia” en alusión a los argumentos que se esgrimieron ante la Dirección de la Compañía para que procediera a la cancelación de las operaciones de vuelo.

“Lo que expuese ente la Presidencia de la Compañía –explica Pérez de Villaamil- era que si la situación creada en esta Dirección –en relación a la decisión de cesar en sus funciones de gran parte del personal de vuelo con funciones de mando dentro de la Dirección- continuaba, yo, el Director de Operaciones, no sería capaz de garantizar la seguridad operativa”.

Asimismo, explica que “en ningún caso se mencionó, ni estuvo en peligro la seguridad de vuelo. El argumento que me llevó a tomar esta decisión es muy simple de explicar. La responsabilidad de la seguridad de las operaciones de vuelo de Iberia recae en la persona del director de Operacioens al ser nombrado por la Compañía y aceptado por la DGAC”.

“La autorización –continúa- para los vuelos de la Compañía requieren de una autorización conocida como AOC y ésta, a su vez, necesita de unas características y una estructura organizativa mínima para garantizar la seguridad operativa”. Esta seguridad implica, según el texto de la entrevista “que el piloto que va a efectuar un vuelo tiene la preparación y la licencia adecuadas, el título, los cursos, las calificaciones y también las autorizaciones necesarias; y para vigilar y certificar todos estos requerimientos se precisa de una organización con sus mandos respectivos, que validen y certifiquen cada uno de ellos´.

Según Pérez de Villaamil, ´cuando sucede que un sindicato quiere aprovechar esta estructura dirigida por pilotos para hacer valer sus reivindicaciones ante la empresa, y empieza a pedir dimisiones a sus afiliados y a manejar esas dimisiones, contamina de tal manera la cadena de mando de esa organización que ya no hay garantía de su control, derivando en una pérdida de confianza generalizada´.

Y añade, ´de no haber comunicado esta situación al Presidente de la Compañía y solicitarle que tomara medidas para clarificar urgentemente la situación, mi responsabilidad hubiera incurrido en problemas legales. Por eso, me vi forzado a tomar esa decisión´.