Entre las víctimas no hay ningún ciudadano español Moscú. (EFE).- Un total de 71 personas, entre ellas cincuenta escolares rusos, han fallecido la pasada madrugada como consecuencia de una colisión aérea registrada a 11.000 metros de altura en el sur de Alemania entre un Tupolev 154 de la compañía bielorrusa Bashkirian Airlines que cubría la ruta Moscú-Barcelona y un Boeing 757 de carga que volaba desde Bahrein a Bruselas, según un nuevo balance proporcinado por la Policía de Tuebingen, que corrige a la baja los balances previos proporcionados por el Gobierno regional del estado de Baden-Wuerttemberg, donde tuvo lugar el accidente.

Según fuentes del aeropuerto de El Prat de Barcelona, el Tupolev era un vuelo charter de la compañía bielorrusa Bashkirian Airlines, cuyos pasajeros se dirigían de vacaciones a la Costa Daurada, concretamente a Salou. En el aparato viajaban 69 personas de nacionalidad rusa y había realizado escala en Múnich antes del accidente.

El aparato despegó con sólo la tripulación a bordo en Ufá, capital de la región rusa de Bashkiria, en los Urales, pero hizo una primera escala en Moscú para repostar combustible y recoger a los pasajeros. Las víctimas son 50 niños, siete adultos y los 12 miembros de la tripulación.

Por su parte, el Boeing 757, en el que tan sólo viajaban el piloto y el copiloto, pertenecía a la compañía DHL y procedía de Bahrein con destino a Bruselas, con escala en Bérgamo (Italia).

La colisión se produjo a las 23.45 horas de ayer sobre la localidad de Ueberlingen, situada en el estado alemán de Baden-Wuerttemberg, en las proximidades del lago Constanza, junto a la frontera con Suiza.

El ministro de Transportes del estado regional alemán de de Baden-Württemberg, Ulrich Mueller, responsabilizó de la colisión entre dos aviones registrada esta noche en los alrededores del lago Constanza, cerca de la frontera entre Alemania y Suiza, al piloto del Tupolev, al asegurar que ´habría cometido una falta grave´.
Citando informaciones recogidas por la dirección aérea suiza, encargada de controlar la parte del territorio alemán donde tuvo lugar el siniestro, Mueller declaró que un controlador aéreo suizo alertó al piloto del Tupolev de que su avión estaba volando a demasiada altitud y le urgió en varias ocasiones a volar más bajo, sin obtener respuesta por parte del piloto.
´Se debe suponer entonces que el piloto cometió una falta grave´, sostuvo Mueller. El piloto del otro aparato, un Boeing de carga 757, fue entonces alertado de que el Tupolev estaba volando a su misma altitud, pero cuando intentó reaccionar fue demasiado tarde.
Por otro lado, Mueller indicó que ya se ha encontrado la caja negra del Tupolev y que el Boeing no transportaba mercancías peligrosas, por lo que la población de la zona no corre riesgo alguno.

Las autoridades de Baden-Württemberg aseguran que se han encontrado piezas de los aviones siniestrados esparcidas varios kilómetros a la redonda del lugar donde cayeron los dos aparatos, cerca de las localidades de Sigmariegen y Owingen.

Según testigos presenciales, varios edificios, entre ellos un colegio y una granja, resultaron afectados al desplomarse sobre ellos los aparatos. Estas mismas fuentes indicaron que hubo una fuerte explosión en el aire, y dos bolas de fuego cayeron a tierra.

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