El examen de una de las cajas negras del Tupolev Tu-154 ha demostrado que los controladores suizos le ordenaron que descendiera sólo 50 segundos antes del accidente y que el piloto obedeció. Desde que el pasado lunes al borde de la media noche 71 personas, en su mayoría niños, perdieron la vida en el choque de dos aviones, no han parado de surgir hipótesis de por qué sucedió algo tan improbable como una colisión durante el vuelo. En un primer momento, la agencia Skyguide, que se encarga de controlar el espacio aéreo suizo, achacó el desastre a un fallo del piloto ruso del Tupolev Tu-154. Pero tras recuperar una de las cajas negras del aparato, se ha confirmado que el piloto descendió durante los 25 segundos siguientes a que recibiera la orden por parte de los controladores, que sólo le avisaron 50 segundos de antelación.

Pero esta mañana, el portavoz de Skyguide, Patrick Herr, ha confirmado que el sistema de control aéreo estuvo paralizado durante algunas horas aunque los controladores aéreos en servicio durante ese tiempo estaban informados. Este sistema de alarma indica automáticamente a los controladores si hay dos aparatos que están en peligro de chocar y, en caso de que esté fuera de servicio, son los controladores los que deben vigilar ese riesgo.

En ese mismo momento, la tripulación del Boeing cargo de DHL indicó a la torre de control de Zurich que su sistema autómatico de alarma (TCAS) le había ordenado perder altitud. Esta simultaneidad conllevó la colisión de los dos aparatos.

Con esa suma de factores es difícil descifrar cuál fue la causa del accidente. Aunque todavía queda otra caja negra del Tupolev Tu-154 por encontrar así como la del boeing privado de la compañía DHL.