Al parecer, la compañía no disponía del parte de averías pendientes de reparar. El pasado jueves 31 de octubre, un avión de la compañía Iberia tuvo que quedarse en tierra tras no superar una inspección de Aviación Civil. El avión tenía que despegar desde Madrid rumbo a Sevilla a las 8:25 horas cuando el director de operaciones de la compañía tuvo que ceder ante las serias dudas que presentaba el informe del inspector y cancelar el despegue.

Al parecer, el comandante del avión pidió a Iberia el parte de averías pendientes de reparar del avión pero la compañía se negó a proporcionárselo. El comandante puso este hecho en conocimiento de Aviación Civil por lo que fue el propio inspector de Aviación Civil, Javier Aguado, quien se lo requirió a la compañía. Ante este nuevo requerimiento acudieron al avión el director de control de calidad de Iberia y, posteriormente, su director de operaciones, pero sin el informe ya que parece ser que la compañía no disponía de él. Además, y según el inspector, el avión presentaba serias deficiencias sin reparar en una de sus bodegas de carga, a pesar de los cual ésta se encontraba llena de equipaje.

A pesar de que las evidencias hacían poco recomendable el despegue, los responsables de Iberia insistían en que volara así que inspector optó por requerir la presencia de la Guardia Civil para que uno de sus agentes levantase acta de lo allí ocurrido. Al acudir los agentes al lugar, el director de operaciones de Iberia decidió suspender el vuelo y desalojar la bodega.

Aviación Civil ha interpuesto una denuncia contra el director de operaciones de Iberia por obstrucción de la actividad inspectora. Mientras tanto, Iberia ha hecho inspeccionar la nave de nuevo obteniendo el permiso para reincorporarla a la actividad normal de su flota.