b737 maxRecortar costes en la producción del B737 MAX se está demostrando la peor estrategia. Boeing tendrá que hacer frente a pérdidas enormes por el fallido B737 MAX. Tanto como lo que le hubiera costado diseñar una nueva familia de aviones de pasillo único.


La lección que se está sacando del caso B737 MAX es la evidencia de que la política de recortes no funciona en la industria aeronáutica. Los costes a los que se enfrenta Boeing suponen una debacle y se aproximan a los del desarrollo de un avión nuevo.

Según analistas, para crear un nuevo avión de aerolínea se requiere entre 50.000 y 100.000 años de trabajo, con un coste aproximado entorno a diez mil millones de dólares.

 
ATAJOS PARA ABARATAR COSTES

La crisis del B737 MAX ha demostrado que en la aviación no hay atajos posibles. El software MCAS fue una solución barata para un problema de inestabilidad en cabeceo del avión. El fabricante optó por una solución más fácil y barata que la solución aerodinámica.

Su implementación fue mal resuelta por el equipo de ingeniería y la parte de testeo no detectó las debilidades de la solución informática. El resultado de esta solución “barata” es desolador.

La política de reducción de costes nunca debe condicionar decisiones de ingeniería. Las consecuencias ya se ha visto que son descomunales en la aviación, poniendo en peligro la seguridad de vuelo y a la propia compañía.

 
CONSECUENCIAS DEMOLEDORAS

A los 346 fallecidos en sendos accidentes, hay que sumar las demoledoras consecuencias económicas. Boeing ha pasado de ser un referente de la seguridad en la aviación a una marca “tocada”, parcialmente desprestigiada, y que debe enfrentarse a demandas criminales.

Los costes económicos no se conocen todavía. Se acumulan las demandas: de los familiares de las víctimas; de las compañías que sufrieron los accidentes; las aerolíneas con aviones parados a la espera del visto bueno de aviación civil; los pilotos que siguen sin volar a la espera de la certificación, etc.

El fallido intento por conseguir una reducción de tiempo de desarrollo y costes, supondrá para Boeing un coste similar al del desarrollo de una nueva familia de aviones. Sin contar con los costes de imagen del fabricante.

 
NUEVO RETRASO EN LA CERTIFICACIÓN DEL B737 MAX

El B737 MAX deberá quedarse en tierra entre nueve meses y un año, en función de como evolucione la certificación del sistema defectuoso MCAS.

La FAA detectó un “riesgo potencial” en la evaluación del software MCAS actualizado, según anunció el 26 de junio. Una semana después, la compañía Boeing aceptó públicamente la necesidad de mejora y dijo que trabajará en ello.

El 3 de julio Boeing anunció que proveerá 100 millones de dólares para familiares de las victimas de los B737 MAX accidentados. Los fondos serán distribuidos a lo largo de múltiples años en colaboración con los gobiernos locales y ONGs.

 



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