05 Mar 2010Un amor con alasRelato semifinalista del Primer Concurso de Relatos Aeronáuticos de Extracrew.com
Concurso de Relatos Aeronáuticos
Mi relato, aunque no tiene mucho que ver con el mundo de la aviación, intenta aproximar al día a día de la gente que sueña con poder volar.
Mi verídica historia trata de explicar la vida con mi novio y “su sueño”. Cuando conocí a mi gran amigo P… -dejemos algo de privacidad, ¿no?- sabía que quería ser piloto, que le encantaban los aviones, que coleccionaba miniaturas, que tenía un “
peazo” cuadro en su habitación dedicado por la
Patrulla Águila,… Pero lo que no me imaginaba es que, con el paso de los años, sería mi pareja y espero que mi futuro marido.
Pero, ¿qué conlleva eso? Pues que en el noviazgo todo se convirtió en
XXL y tengo muchísimas pruebas que lo demuestran: la más usual es la de estar en el coche, meter primera y, al avanzar, decir
V1, posteriormente me toca a mi, ¡claro! (¿a quién si no? A la copiloto M…)
V2, y dice él “
ROTATE”, con un énfasis ¡que “pa” qué! Y ya para finalizar mi momentazo, he de decir
POSITIVE CLIMB (ó algo así) y mi P…, con una sonrisa de oreja a oreja, finaliza con el
GEAR UP. Tras este procedimiento de puesta en marcha con el coche, me dice: ¡ya esta! ¡Ya estamos arriba! Qué frikazo de novio.
Yo creo que no se mostró así hasta pasado el tiempo, porque a cualquiera le hubiera dado miedo alguien así a su lado. Una vez, en pleno verano en el
Mar Menor (Murcia), estábamos disfrutando de un baño cuando pasó un avión sobre nuestras cabezas que no había recogido el tren de aterrizaje al despegar y volvió al aeropuerto. Pues como el amor es así de esa manera… me hizo salir del agua y montarme en su coche para acercarnos a la malla metálica que separa los tropecientos metros de lo que pasaba en el avión. No vimos nada, pero me dijo: Cari, hemos visto algo insólito… Yo me quedé igual de lo que estaba, pero él lo alucinó en colores…
Y si os digo la verdad, yo…
he sufrido viendo aviones. He sufrido en pleno mes de mayo por la tarde, con un frío de narices, las picaduras de mosquitos que parecían aviones (nunca mejor dicho). Largas esperas sin ver nada pasar, diciéndole: “venga vamos que ya no pasan más” y él me respondía: “uno más y ya está, ¿vale?”. Cual niño en una tienda de “chuches”.
Nosotros
hasta convivimos con los pilotos. Nos conocemos a la mayoría de los que pasan por San Javier (Murcia), pues estando en casa, todo el día está el receptor de frecuencia encendido. Yo les llamo
los hombres que hablan, pues nos acompañan cuando menos te lo esperas y sin saber de dónde proceden sus voces. Sin ir más lejos, una tarde estábamos en casa viendo una peli, palomitas en mano, y de pronto suena: “autorizamos a
RYANAIR 793, entre en la pista
10 que el viento está en calma (o algo por el estilo)”. ¡¡¡Lo que me faltaba!!! Reconozco que la primera vez me asusté, pero ya convivo con ellos, con los hombres que hablan, ¡¿qué le voy a hacer?!
El tener un novio fanático de la aviación tiene
sus cosas buenas y sus cosas malas:
- 1. No se va a dar a la mala vida, lo dejas en el aeropuerto y se puede pasar la tarde ahí, que seguro no se mueve.
- 2. En regalos, no fallas si le regalas cualquier cosa del mundillo; pero eso sí, son carísimos. Los pedales para el simulador, que si el Joystick, los aviones del Flight Simulator, libros para estudio, el receptor de frecuencias (¡vamos! Un walki de toda la vida...).
- 3. Se pasa los días en las páginas de las compañías aéreas, para ver si hay ofertas para volar. Lo que me crea una incertidumbre constante porque no sólo saca billetes para él ¡¡¡si no también para mí!!! Me mete en cada movida…
- 4. Le encanta volar, por lo que le encanta viajar y conocer nuevos lugares: Oslo, París, Barcelona, Madrid,… En esta parte debo agradecerle bastante.
Actualmente, se está preparando para ser piloto,
un sueño que a la larga se hará realidad. Yo, aunque un poco desencajada, lo acepto y entiendo que no todo el mundo tiene las mismas inquietudes. Nosotros somos diferentes, pero creo que eso es lo que nos une. Cuando yo le hablo de mis problemas en el trabajo o le cuento lo que he aprendido hoy, él me escucha con atención, ya no sé si es para que cuando él me hable de las clases de vuelo lo haga yo pero, simplemente, lo hace. La realidad es que en toda relación afectiva hay diferencias en las que uno tira hacia tierra y otro hacia el cielo, y eso es lo bonito.
Por esto y mucho más, les dedico mi experiencia a las personas que como yo, son ajenas al mundo de la aviación, pero
parte de ellas consiguieron alas inconscientemente. Si mi experiencia les llega, o simplemente se la hacen llegar, tal vez se sientan identificados conmigo y comprendan que las alas están donde menos lo esperan.
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Concurso de Relatos AeronáuticosAutor: Miriam Alcaraz
Categoría: Redacción Aeronáutica