El programa del avión de transporte europeo no acaba de funcionar.


La compañía gana 2.670 millones de euros en 2017 pero anota 1.300 millones en pérdidas a causa del transporte militar


El consorcio aeronáutico Airbus no consigue liberarse de esa piedra en el zapato en que se ha convertido el A400M.

Durante 2017 casi triplicó su beneficio, ganando 2.670 millones de euros, a pesar de que tuvo que hacer frente a una nueva provisión de 1.299 millones por el programa del avión de transporte militar A400M, que se ensambla en Sevilla y cuyo ritmo de producción y entrega es peor del previsto.

Airbus explicó durante la presentación de resultados que está negociando con los países del programa del A400M “una hoja de ruta clara“, sobre la base de la declaración de intenciones suscrita a comienzos de mes, con la que confía en que su “exposición residual de cara al futuro sea más limitada”.

El pasado año salieron de las cadenas de ensamblaje de Sevilla 19 unidades (habían sido 17 en 2016), una cifra que estuvo ligeramente por debajo del objetivo inicial de 20 y que, sobre todo, se reducirá significativamente este año y todavía más el próximo.

El objetivo de esa negociación es asentar un nuevo calendario de entrega a los siete países de lanzamiento del programa, que Airbus espera que no le acarree penalizaciones que se añadan a las sucesivamente había tenido que inscribir en sus cuentas (2.200 millones de euros en 2016, 290 en 2015, 551 en 2014).


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